sábado, 26 de marzo de 2011

Historia kafkiana

Una noche como cualquier otra, el señor Francisco Facundo Ortega, iba caminando por las oscuras calles de San Blas, de regreso a su minúscula casa a las afueras de Madrid.
Pasando por una callejuela  muy estrecha, sin mucha luz y con animaluchos pequeños con dientes afilados, comiendo comiendo cáscaras de pipas o cualquier cosa que encontrasen tirado por el suelo.
Pero también había pintadas en blanco y negro con sprays de poca calidad ya que el o los autores de las pintadas tendrían una economía bastante escasa.
En mitad de la calle vio una pintada que le dejo sin aliento. Era una pintada que resaltaba, que brillaba, que dejaba congelado a aquel que la miraba. En ella ponía: "Hoy es un día muy importante para ti, pronto ocurrirá algo que no podrás olvidar". Al principio Francisco le dio mucha importancia pero al pasar varios minutos mirando la pintada, recobró la consciencia y decidió seguir su camino. Al llegar a su portal todo lo que había visto se había borrado de su mente, pero al llegar a la puerta de su casa, vio una nota que ponía lo mismo que había en la pintada de la calle. En ese momento le recorrió un frío es calo frió por el cuerpo. Rápido pensó que seguro que era algo bueno y que seguramente no pasaría nada fuera de lo normal, que seguramente sería algún gracioso con una broma pesada.
Entró a su casa y se quedo completamente paralizado al ver que en su casa no había nada, ni muebles, ni cuadros, ni su perro, ni su conejo, ni la comida... No quedaba nada, absolutamente NADA. Francisco salió corriendo por todas las habitaciones mirando si quedaba algo.
Cuando salió a la terraza vio algo en el bloque de enfrente que llamo su atención, era como una especie de bola brillante del mismo color que la pintada, que al mirarlo fijamente hizo que se desmayara.
Al despertar, se encontró en una sala acolchada y completamente blanca. En el techo había una especie de trampilla por el que entraba un pequeño hilo de luz. Francisco se puso a gritar, pero nadie lo escuchaba. Al cabo de un buen rato, abrieron una puerta escondida entre las paredes de la sala. Entró un señor con una bata morada y con unos zapatos de un color amarillo. El señor entró y nada mas mirarle apunto algo en una libreta que se sacó del bolsillo.
Francisco preguntó que hacia en ese sitio, y el señor no le respondió, pero este siguió preguntando. El hombre salió por la puerta y Francisco para no quedarse ahí otra vez salió corriendo, pero cerró y se dio un golpe contra la puerta y se quedo tirado en el suelo. Desde esa posición, escucho como dos personas hablaban. Les escucho algo de una prueba  y también que para esa prueba se necesitaba cortar un brazo. Este se asusto y decidió prepararse para cuando volvieran a entrar.
Al día siguiente volvió a entrar el mismo hombre del día anterior, Francisco corrió hacia él y le empezó a dar puñetazos, pero al escuchar los golpes vinieron más y lo cogieron por los brazos. Entonces el hombre se levantó, y toda la sangre que antes corría por su cara había desaparecido, ya no estaba. Uno de los que le sujetaban le dijo que procediese.
El hombre saco un cuchillo gigante de su bolsillo y empezó a cortar el brazo izquierdo de Fran. Cuando terminó le dijo a Francisco:

  - Gracias, amigo, con tu brazo vamos a empezar algo muy grande para la humanidad. Vamos a crear la mayor empresa jamás vista. Pero hay un problema. Que por tu comportamiento, no lo vas a poder ver.

Fran empezó a gritar alterado:

 -¡No he hecho nada!

 -Si lo has hecho, leíste nuestra frase y te va a cambiar la vida. A partir de ahora ya nada será como antes.

Saco una especie de pistola y le apuntó, pero se la volvió a guardar y ordenó a sus ayudantes que se fueran. Se quedó hablando y le dijo:
 -Las cosas no son muy justas, pero vale más una vida de un niño que la tuya propia, este brazo hace que salve a mi hijo y por eso voy a dejar que mueras para que vayas a una vida mejor. Siempre estaré orgulloso de ti hermano tu sobrino te lo agradecerá.- se sacó de nuevo la pisto, dejó al lado suyo y se dirigió a la puerta, - cuando tu quieras, no voy a volver ni nadie va a hacerlo. Disfruta.

La puerta se cerró y Francisco se quedó pensando en las palabras que había dicho: sobrino, hermano... En ese momento recordó que el de pequeño tenía un hermano que desapareció y no volvió a saber nada de él, pero no podía ser porque había muerto. También recordó la mítica frase que su padre repetía una y otra vez:"la vida de un niño vale más que la tuya propia".
Recordó todo esto hasta que decidió apretar el gatillo y hasta que su corazón dejó de latir. En ese momento, algo exploto en su interior y salió algo de su interior, una especie de criatura que voló y se escapó por el hueco que había en el techo. Fuera de ahí una vida mejor le esperaba.

2 comentarios:

  1. Pues me ha gustado mucho, pero yo eliminaría lo del enano verde, por favor.

    En cuanto a lo de escribir separado "es calo frío" ¿es un recurso literario o una ida de olla?

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  2. Es mas yo creo que una ida de olla jajajaja

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